20.5.26

Gracioso


Preparamos el asalto dos años. Éramos cuatro, porque yo dije que para asaltar el banco debíamos ser cuatro personas. El más importante aunque parezca raro era el Chino. El Chino era el encargado de manejar, de conducir el vehículo después de robar el banco. La gente cree que lo difícil es apuntar con una pistola a la cabeza del gerente de la sucursal o cortarle una oreja a su secretaria mientras el tesorero vomita, literalmente primero, y la combinación del tesoro después. No, nada de eso. Lo difícil es acelerar y doblar y subir a la autopista o tirar el auto en Dock Sud y subirse a otro auto, un Fiat Uno cagado a palos y estar en menos de una hora en Chascomús, llegar a Maipú, a Madariaga, como si fuéramos cuatro amigos que teníamos ganas de salir a pescar.
Me sabía el plano de la sucursal de memoria, el horario de los guardias y el día que traían la plata para pagar los sueldos de los empleados del estado. Hubiera podido caminar por la sucursal de ese banco con los ojos vendados. Teníamos los fierros, Toni era experto para los fierros, pistolas brasileñas Taurus nuevitas, frescas como churrascos. Venía Eduardito también. Desde hace años que soy socio de Eduardito, nos criamos juntos, es un pibe de confianza. Para mí Eduardito es un hermano.
Llegó finalmente el día. La mañana del viernes donde nos íbamos a levantar más de siete palos grupo green. Llovía, puta madre, prefiero no trabajar con lluvia, qué se le va a hacer.
Esperamos que abriera la sucursal y a las once menos cuarto, de a uno, fuimos entrando.
–¡Arriba las manos, nadie se mueva! –Le di un empujón de atrás al desprevenido guardia que intentaba sintonizar su precaria radio de mano y salté sobre el mostrador donde estaban las cajas. Apunté en todas direcciones hacia abajo, desde las alturas, cubierto por lentes negros y una gorrita con visera con un anuncio de la Copa Libertadores– ¡Esto es un asalto!
La gente se empezó a reír. Primero una cajera se tentó y lanzó una carcajada mientras me apuntaba con el celular. En seguido se sumaron un par de clientes. Alguien aplaudió mientras buscaba a qué cámara saludar. El guardia de seguridad se puso de pie frotándose el hombro.
Es que yo siempre fui un tipo muy gracioso desde que era chico. En el colegio la profesora me hacía pasar al frente para dar la lección de geografía y la gente se mataba de risa. Debe ser mi forma de hablar o cómo muevo las manos. Son esas cosas que no tienen demasiada explicación, me pasa todo el tiempo.

8 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Cortarle la oreja a una secretaria es toda una maldad, sobre toda si pertenece al estereotipo de las que se sientan sobre las rodillas de su jefe.
Las películas de atracos han mostrado la importancia del conductor.

Tal vez debió haber hablado alguien más, para amenazar.
Saludos.

Anónimo dijo...

Vi un documental sobre el robo al Louvre (el del 2025). Fue tan sencillo que los guionistas de Ocean 11 se deben querer cortar los huevos. Un camión con elevador para mudanzas, dos amoladoras industriales para cortar vidrios y la llegada y escape lo hicieron en scooters... Plena luz del día. Con el museo funcionando a pleno. Lo simple funciona. Sds. J.Doe.

J. Hundred dijo...

*el demiurgo de hurlingham! sí, yo creo que no fue una correcta distribución de tareas. saludos.

*anónimo j doe! increíble en verdad. casi que los tipos entraron saludando. saludos.

Beauséant dijo...

Conducir es complicado, pero que te tomen en serio es aún peor. Llevo dos años intentando terminar con mi pareja y nada, que se cree que estoy de broma...

J. Hundred dijo...

*beauséant! hubo un tiempo en que me molestaba que me tomaran en joda. y luego vino un tiempo en que me preocupaba que me tomaran tan en serio. saludos.

José A. García dijo...

Al segundo disparo dejaron de reírse, al tercero el guardia de seguridad ya se había cagado encima, al cuarto la cajera se desmayó.
No creo que lleguemos de regreso al auto.

Saludos,
J.

Anónimo dijo...

Hace tanto, tanto que no pasaba a verte que no puedo ni recordar cuándo fue la última vez. Hoy buscando en los archivos de mail un mail perdido de laburo encontré nuestras cadenas pretéritas y me refrescaron el alma. ¡Qué bien nos comunicábamos! y pensé, este mobur ¿seguirá escribiendo? y si lo hace ¿lo hará tan genialmente como entonces? Y si, me alegra y me pacifica inmensamente ver que aunque todo cambia, o todo sigue aburridamente igual, vos seguís acá, pero siempre genial. Y volviste a ganar. Volviste a regalarme una sonrisa plena, gorda, jocosa, ruidosa y todas "osa" que se encuentren en el diccionario. Gracias sol por seguir brillando y darme calorcito tierno con tus escritos en este invierno. Extraño esas cadenas de mails geniales. Tuya como siempre Mar

J. Hundred dijo...

*josé a. garcía! lo importante para mí es que las cosas nunca salen como uno pensaba. debiera servir para quitarse un poco de preocupaciones for ever previas. saludos.

*anónimo mar! qué bien que nos comunicábamos, por dios bendito y la virgen que llora lágrimas de aperol. la recuerdo perfectamente, quizás demasiado genial para este mundo. le mando un beso y un abrazo de oso.