Los hindúes intentaban averiguar la cuestión no sé, hace tres mil años. Porque quizás esto que nos parece ser la vida, estar vivos, no es muy diferente de un sueño. Ilusión, ‘Maya’.
Los filósofos vinieron después, con Descartes descubriendo aquello de, bueno, qué es lo que estoy haciendo todo el tiempo. Pensando. Entonces apareció el tema de ‘pienso, luego existo’. Pero estaban mal rumbeados porque si te metés un poquito otra vez con el advaita vedanta, verás que uno existe aún sin pensar. Se puede estar consciente sin pensamientos, no hay que confundir los estados con lo que subyace. Apareció aquello de, el yo que se da cuenta que piensa no es el yo que dice ‘existo’.
El tema como se verá no es para nada menor. Es la madre de todos los temas, la raíz. ¿Soy el hacedor o apenas el observador, el testigo de lo que sucede? Cómo separar lo real de lo ilusorio, el ser de la falsa quizás noción de individuo.
Quizás pensar no tenga entonces la menor importancia. Ni tampoco hacer. Existir es algo de lo más opinable. Deben ser estas ganas de coger, supongo.
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