10.6.24

Hoy estoy así


Después de una experiencia traumática, después de un incendio que se llevó puesta tu casa o un divorcio donde tu mujer te dejó fotos de ella abrazada a la garompa de un senegalés, esas garompas como ramas de árboles azules que vos creías sólo eran posibles en las películas pornográficas. Después de una cirugía que te dejó con algún rasgo de invalidez, después de ser víctima de un asalto donde el ladrón hizo pis sobre tus hombros, mientras otro ladrón te apuntaba con un arma y antes de irse te gatilló en la cabeza y vos pensaste que ese clic era el último y definitivo clic, un clic que no podrás olvidar jamás, después de un viaje en avión donde el avión por lo que dura un minuto pareció rendirse, dejar de volar y vos sentiste que te caías, que eras perfectamente capaz de explicar la ley de gravedad que nunca entendiste en las clases de física del colegio secundario.
Después de una experiencia traumática decía, quedan no mucho más que variaciones de dos caminos.
Uno de los caminos es el rencor, el profundo fastidio, el odio en cualquiera de sus manifestaciones, el por qué a mí, el esto no es justo, yo no me lo merecía.
El otro camino es alegrarse que no te hayan arrebatado todo, que aún seas capaz de revolver el café con leche, que puedas ver un perro moviendo la cola, oír el mar, cosas así.
Ajustar las expectativas es una de las cosas más difíciles de hacer. Y tal vez mucho me temo, la única manera de seguir.

2 comentarios:

Beauséant dijo...

Asumir lo poquita cosa que somos, lo poco que le importamos a nadie. Comprender que somos una mierdecita en medio del universo y, aún así, seguir adelante... abrazar el absurdo que decía aquel otro, un tal Camus.

Cada día me las ajustan un poco más las expectativas, por mi no te preocupes, no soy nada, ni pretendo ser nada...

J. Hundred dijo...

*beauséant! me acuerdo cuando escuché siendo muy jovencito eso de ‘el hombre es una chispa entre dos nadas’. pero mientras tanto, mientras dura la chispa, vas por ahí, hacés algo. saludos.