Toti trabajaba, se recibió mientras tanto, empezaron a progresar. Pasaron de un departamentito a una casa en Vicente López, cambió el auto desde ya, vinieron los hijos y un auto más. Siempre de buen humor y Martita ocupándose de la casa, esperando que Toti volviera de trabajar. Toti jugaba al fútbol los miércoles con nosotros, con los pibes.
Algún contratiempo, claro, uno de los chicos que se rompió un brazo en el colegio, nada grave. Y vacaciones, primero en Brasil, fotos de alguna playa tomando un trago multicolor. Martita con lentes poniéndole crema al Toti en la punta de la nariz. El mar de fondo, palmeras, un sol que parecía decirnos a todos que la felicidad era posible.
Por eso cuando me llamó Fabián el domingo no lo pude creer. Toti estaba detenido, había vuelto a su casa el martes y había matado a Martita, a los hijos y al perro, con un cuchillo Victorinox Cutlery de carnicero con borde Granton de 8 pulgadas. Después se había sentado a ver la televisión comiendo un tubo de papas fritas pringles con sabor a queso cheddar. Alguien de otra casa escuchó los gritos y llamó a la policía.
No nos dejaron verlo, su abogado decía que se había vuelto loco, que no era consciente de lo que había hecho. El abogado se lo puso la madre, que estaba aterrada y no paraba de llorar. Los chicos, sus nietos, asesinados por su propio padre que era además su hijo. Imposible.
Finalmente empezó el juicio. Fabían y Gustavo me dijeron que teníamos que ir el día de la audiencia. Así que fuimos.
Hacía calor en la sala, apenas habían puesto un ventilador de pie. Había familiares de Martita que lloraban y lanzaban amenazas, curiosos y periodistas, más gente.
Lo trajeron. Esposado, con un equipo de gimnasia Adidas verde, mal afeitado y un poco encorvado, no miraba a nadie, la vista clavada en un imaginario horizonte que quedaba en otra parte más arriba pero no demasiado.
Leyeron parte de la causa, hablaron los abogados de ambas partes. Entonces el juez, sentado detrás de un escritorio, le preguntó al Toti si quería decir algo. El abogado dijo que su cliente había perdido la capacidad de razonar y que no iba a hacer declaraciones.
El juez volvió a preguntarle a Toti si quería decir algo.
–Sí –dijo Toti, y se puso de pie en cámara lenta–. Todos los días lo mismo, no aguantaba más.
Y no sé si fue la sorpresa de verlo ahí y escucharlo hablar, pero se lo notaba convencido.
¿Habría sido oportuno algún contratiempo para interrumpir esa prosperidad?
ResponderBorrarSi no la soportaba, el suicidio podría haber sido más sano.
Saludos.
*el demiurgo de hurlingham! la primera línea de su comentario es muy profunda y de mi interés. nos muestra quizás que como se predica desde el cristianismo, existe la posibilidad de redención. la suya, claro. saludos.
ResponderBorrarAlgunas personas siempre encuentran culpables externos para las sombras que llevan en su interior. Sí, a veces el suicidio puede ser una opción, al menos más aceptable...
ResponderBorrar*beauséant! estimado, usted siempre me agarra para el lado del suicidio. me permito recordarle un verso del genial henri michaux, aquello de: el suicida renace a otro sufrir.
ResponderBorrarpermítame dejarle un mensaje edificante, intento ser breve. el facha martel, personaje icónico por diversas cuestiones que no vienen al caso, se moría. venía en caída libre mal, años de adicciones, la vejez, la falta de dinero. había hecho un circo con el que salía de gira, un desastre absoluto. cae internado, vencido, glorias pasadas. leo una noticia de ‘infobae’ donde detallan el parte médico, el estado de salud, nada. pero en los comentarios, mucho más importantes que las noticias, alguien escribió: fuerza facha! todavía queda mucha sarlanga por tomar!
si uno está atento, se puede aprender muchísimo en el momento menos pensado. saludos.
La vida aburre, pero aburre todavía más cuando también se hace repetitiva.
ResponderBorrarSaludos,
J.
*josé a. garcía! seee! ese es el josé a. garcía que queremos! enojado, lúcido, quizás algo tristón. y no el josé a. garcía que dice ‘ehhh, para mí que el equipo adidas verde ya no se fabrica, así que debe ser comprado en la salada. seguro que no es el original’. en fin, gracias por pasar. saludos.
ResponderBorrarNo tengo dudas de que Toti tuvo pocas desgracias en su vida, Toti nunca experimentó un dolor verdadero, de esos que te rompen y te dejan muerto en vida, de los que se llevan tu alma y te dejan flotando en la tierra sin opciones mas que seguir existiendo, Toti nunca entendió lo hermoso de tener paz, amor y tranquilidad. Toti era un pelotudo.
ResponderBorrarLanita.
*anónimo lanita! lanita querida, punto para usted. saludos.
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