12.4.16

Wanchankein


A veces voy a un sanatorio, a un hospital. Voy a la sala de espera de terapia intensiva. Espero que salga un médico de lentes y cara de cansado. Escucho el parte del día de algún paciente, alguien a quien no conozco desde ya.
A veces voy a una escuela primaria, a la mañana, bien temprano. Me paro en la puerta, como si mi pequeña hija hubiera entrado recién al cole y a mí me hubiera agarrado una preocupación venida de quién sabe dónde, una angustia por el futuro de la hija que no tengo. La situación económica, qué país les vamos a dejar, la inseguridad.
La gente suele mirar televisión o leen revistas tratando de enterarse cómo es la vida de los famosos, con quién salen, adónde van de vacaciones, qué lugares eligen para cenar. A mí cada tanto me da curiosidad qué se siente, cómo sería ser una persona normal.

4 Comments:

At 6:15 p. m., Blogger Agustin said...

Y luego el placer de no serlo.

 
At 8:17 a. m., Blogger J. Hundred said...

*agustin! permítame contarle una brevísima anécdota de mi absurdo repertorio. en una oportunidad, siendo jovencitos, nos invitó uno de los chicos, G., a su casa. para hacer lo que ahora se ha dado en llamar ‘la previa’, antes de salir. G. quería agasajarnos, dijo, por la amistad, porque le iba bien en la vida, pintaba para campeón, en fin. el asunto es que G. había venido de viaje y había traído un par de botellas de johnnie blue del freeshop. cuando estaba por servirnos, ya sentados todos en la mesa de la cocina (éramos cinco), fue un momento al baño. los chicos comenzaron a comer lo que habíamos comprado en una estación de servicio, alguno se preparó un whiscola, y así. cuando G. volvió, y vio que ni lo habían esperado y la gente estaba utilizando el johnnie blue para hacerse tragos o sirviéndolo despreocupadamente, con hielo, o derramando un poco, bueno. no dijo nada, fue a la habitación de sus padres, y volvió con un arma. logró disparar un tiro que por suerte rebotó en la heladera y no le dio a nadie. terminamos todos rodando por el piso de la cocina, vino la policía. fue un bellísimo momento que algunas veces me permito recordar. pero la historia, la escena, tiene para mí tantísimo contenido, está llena de semblanzas.
lo que le quiero decir es que pocas veces me ha tocado percibir, en este precario espacio, que alguien entienda lo que doy. así que le agradezco.

 
At 9:22 p. m., Blogger Dany said...

Iba a escribir algo sobre la mediocridad, alguna cosa no novedosa y me encuentro son la anécdota. Sirvame del blue!
Abrazo

 
At 9:44 a. m., Blogger J. Hundred said...

*dany! qué importante el whisky, cualquier whisky (yo creo que alguna novela, en realidad algún libro de cuentos, debió llamarse ‘todos los whiskys, el whisky’, el fuego lo vemos en otro momento), para afrontar tantísimas situaciones. lo abrazo.

 

Publicar un comentario

<< Home